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Ayahuasca: Sobre el valor de los ancianos

La World Ayahuasca Conference será un espacio donde el conocimiento tradicional y el conocimiento científico se acercarán, con el objetivo de unirse en el respeto mutuo y el deseo compartido de sanar a la humanidad y proteger las selvas tropicales y el planeta.

Imagina que has ido a la consulta de un psiquiatra experimentado con un extenso currículum y te indicó que tendrías que volver semanalmente a las sesiones de una hora para ver cambios significativos. Tal vez incluso necesites, dijo, volver cada semana durante años. ¿Lo cuestionarías?

Sucede todo el tiempo, y los pacientes no lo cuestionan. Y, sin embargo, no siempre se trata con el mismo respeto y credibilidad a quienes han trabajado con yagé durante generaciones a medida que éste se extiende por todo el mundo.

Miembros de UMIYAC de la familia Yocuro, representando a tres generaciones: Geminton Jojoa Yocuro (nieto), Humberto Yocuro (hijo), y Tarcesio Yocuro (abuelo).

Ésta es una analogía utilizada por el doctor Riccardo Vitale, un antropólogo social que ha estado trabajando con comunidades indígenas para defender el valor de sus conocimientos a medida que las prácticas medicinales indígenas crecen en popularidad entre los habitantes de todo el mundo. Vitale, que trabaja con una organización de autoridades espirituales pertenecientes a cinco pueblos indígenas conocida como la UMIYAC (la Unión de Médicos Indígenas Yageceros de la Amazonía Colombiana), reconoce que la curación se puede encontrar en diferentes contextos culturales, pero es claro acerca de la postura de la UMIYAC: «el yagé, sí, es una biotecnología ancestral espiritual, pero es inútil sin la guía de los científicos indígenas que saben y han aprendido a través de las generaciones, estudiando y observando profundamente cómo trabajar con ello».

 

Los ancianos y la construcción de relaciones con las plantas

La capacitación requerida para convertirse en un médico tradicional, dice Vitale, es más rigurosa que la de un título universitario, y exige generaciones y décadas de familiaridad con la planta y las ceremonias que la rodean. Esto prepara a los ancianos para acompañar adecuadamente a los pacientes, o aquellos que están sentados con el yagé si se enfrentan a lo que las comunidades indígenas entienden como espíritus malignos o energías destructivas. También hay un elemento de herencia: crecer alrededor de la planta y aprender de los miembros de la familia.

Las comunidades de la Amazonía colombiana que forman parte de la UMIYAC (Cofán, Inga, Siona, Koreguaje y Kamsä Biya) creen que la tierra y los puntos de energía en ella desempeñan un papel fundamental al otorgar a estos ancianos el poder de tener visiones y sanar. Pueden viajar y administrar yagé en el extranjero, pero no pueden quedarse fuera por mucho tiempo. Y no pueden simplemente formar a alguien para hacer lo que hacen.

Miguel Evanjuanoy, un Inga, ingeniero y miembro de la UMIYAC, dice que es importante que los pueblos indígenas yageceros tengan una relación continua con él.

 

Fomentar el respeto mutuo de otros tipos de conocimientos

«El yagé [ayahuasca] puede darte la sensación, después de una o dos ceremonias, de que has alcanzado cierto grado de conocimiento, pero a veces solo es una nueva prueba vital», dice Evanjuanoy. «Es algo que necesitas procesar continuamente y alcanzar un poco de luz puede llevar muchos, muchos años».

Todas estas son conversaciones que se están teniendo entre las comunidades que conforman la UMIYAC mientras el yagé – y sus guardianes – continúan soportando la presión del mundo exterior para compartir y comercializar sus conocimientos. En respuesta a ello, la UMIYAC ahora está haciendo un esfuerzo para llegar a la comunidad científica y comenzar un diálogo sobre el yagé. Es de máxima importancia, dicen Evanjuanoy y Vitale, quienes trabajan para «construir puentes» y «formar alianzas» con personas que comparten diferentes perspectivas. Pero es igualmente importante que se escuchen las suyas.

Para la UMIYAC, la Conferencia Mundial de Ayahuasca de esta primavera en España trata de continuar esta tarea. Tanto Vitale como Evanjuanoy, junto con Rubiela Mojomboy Jojoa, una de las ancianas miembro de la UMIYAC, compartirán sus conocimientos como parte de los paneles, así como en el Espacio Autónomo Indígena.

«Queremos construir un lenguaje entre la ciencia ancestral y el conocimiento occidental», dijo Vitale. «Una comunicación entre dos sistemas de conocimiento igualmente importantes basada en la premisa del respeto mutuo y el deseo compartido de curar a la humanidad y proteger las selvas tropicales del Amazonas y el planeta».